Esta es la pregunta con la que usualmente nos identifican a los psicólogos… y aunque para algunos resulta incómoda, trillada, irritante o hasta irrelevante (en este caso sería bueno cuestionarse por qué), esta simple pregunta lo que busca es un ¡»llamado a la conexión»! conexión consigo mismo y con el cómo estás aquí y ahora.
He venido comprendiendo que para entrar en esta conexión es absolutamente necesario entrar en contacto con nuestro cuerpo y entender lo que nos quiere decir. El problema creo, es que estamos acostumbrados a ponerle más atención a nuestros pensamientos, situaciones o circunstancias externas, enfocándonos en todo menos en aquellos signos físicos que nos expresan y de alguna manera nos advierten y/o nos alertan que algo pasa. Ninguno de nosotros siente la paz, alegría, tristeza, amor, miedo o cualquier otra emoción, fuera de su cuerpo; no son conceptos etéreos que andan por ahí en algún lugar afuera de nosotros… no, estas emociones y sentimientos se instauran en el cuerpo, con una bioquímica corporal particular que se expresa de distintas maneras llegando a veces incluso a la enfermedad… ¿Qué dice tu cuerpo?

Alexander Lowen (2005), creador del análisis bioenergético, que a grandes rasgos, integra en psicoterapia la dimensión física con la psicológica afirma que «sentir es más importante que hacer (…) vivir la vida del cuerpo significa estar en contacto con los propios sentimientos y ser capaz de expresarlos». Ha sido una oportunidad muy valiosa tanto a nivel personal como profesional, acompañar a personas a encontrarse con sus sentimientos, sentimientos que a veces se quedan congelados y que al reconectarse con ellos y ponerles atención sin resistirse, se les da el lugar para ser escuchados y se permite que éstos se liberen y nos liberen para seguir avanzando. Cuando este proceso se posterga, el cuerpo busca la manera de mostrarnos que algo ¡hay que revisar!
Estar presentes implica ser más conscientes de nuestro cuerpo, lo que nos da mayor posibilidad de escuchar e integrar sus señales; de esta manera reconocemos lo que nos pasa y le damos cabida a que sea expresado.
Empieza a observarte cuando te levantas, cuando estás en el trabajo, cuando te llama tu pareja, o cuando te ves con tu madre; ¿qué siente tu cuerpo? ¿hay algunas situaciones que detonan determinada emoción en mi cuerpo? ¿qué siento cuando aparece la rabia o tristeza o miedo? Aunque eso que estoy sintiendo no me guste, ¿qué pasaría si estoy completamente atento a mi cuerpo? ¡Vale la pena intentarlo!
Fuente:
- Lowen, A., La voz del cuerpo. España: Editorial Sirio S.A, 2005.

Hola Mache: Está muy buena. Leí en la segunda línea en vez de irrelevante…IRREVERENTE ,LAPSUS LINGUIS.
PORQUE A VECES UNO CREE QUE EL PSICÓLOGO ES COMO UN ADIVINO QUE SABE , PERCIBE Y ENTIENDE TODO ENTONCES PARA QUÉ ME PREGUNTA, TÍPICA CONCEPCIÓN DE QUE YO NOY NADA NI NADIE Y EL PSICÓLOGO ES OMNIPOTENTE Y PENSAR QUE EL TRABAJO LO TIENE QUE HACER EL MISMO PACIENTE.Nadie lo hace por él. (No estoy subvalorando al psicólogo, imaginarás, lo contrario) Gracias por tus enseñanzas
Discúlpame las mayúsculas terribles.
________________________________
Me gustaMe gusta
Querida Doris! Gracias por tu comentario!! no te había podido responder! Y si, tienes razón, el psicólogo es un acompañante en la tarea del autoconocimiento, aceptación y transformación, pero si el consultante no pone de su parte, no habrá magia, terapia, rezo o cualquier cosa que lo pueda apoyar…es el protagonista de la historia, no el psicólogo! me estás dando una idea para escribir sobre esto!! muchas gracias!!! Un abrazo grande!!
Me gustaMe gusta