
Piensa en este momento en algo amargo que hayas comido… es probable que con solo pensarlo la expresión de tu cara cambie… ¿En qué otros momentos la has tenido? ¿Qué ha producido, no solo esta expresión, sino el sentimiento que la acompaña?
La amargura es una mezcla de decepción, dolor, rabia, frustración y tristeza; este cóctel de emociones lleva a ver la vida y a vivirla sin entusiasmo y a proyectar un futuro desalentador.
Es probable que detrás de la amargura haya proyectos y sueños frustrados, rupturas sin realizar, en las que aún no hemos asumido nuestra responsabilidad y culpamos a otros, o que asumimos con todo el peso y nos detenemos ahí. Cuando la amargura se queda mucho tiempo con nosotros, el peligro es que damos por hecho que no hay ningún cambio que podamos hacer, nos acomodamos al «sabor amargo» de las circunstancias, tiñendo todos los escenarios de nuestra vida, más que con aceptación, con resignación; entonces, la oportunidad de movimiento parece ser lejana y muuuuyyyy limitada.
Pensamientos como «eso ya para qué», «no vale la pena», o el famoso «deje así», son alimento para la amargura. ¡Esto nos priva de nuestro derecho de sentirnos alegres, de compartir con las personas para celebrar lo bueno y agradecer!, y probablemente nos nuble las nuevas posibilidades y oportunidades.
La amargura puede llevar a la odiosa comparación, al aislamiento, a la constante crítica, la objeción y a «resaltar el punto negro» en cualquier experiencia. Corremos el riesgo de quedarnos en la que puede ser «la terrible rutina», paralizados en lo conocido sin importar si es beneficioso o no para nosotros.
¿Qué o a quién no has superado aún y dejado atrás? ¿Qué es lo que te sigues repitiendo sobre la vida, los demás o sobre ti mismo que te encierra en una amarga realidad, y te impide volverte a conectar con el amor y la alegría?
Que el momento amargo sea eso… solo un momento que nos enseñe a mirar cómo queremos seguir caminando por la vida y no se vuelva un estado permanente que le quite el potencial al «color rosa».
LA AMARGURA CON AMOR SE CURA

Deja un comentario