CONEXIÓN 2018

El fin de año es una fecha en la que colectivamente nos sintobutterfly-2049567_1280nizamos con el cambio. Lo que queremos que mejore en nuestras vidas, lo que ansiamos dejar atrás, las doce uvas y cada uno de los deseos, son formas de poner sobre la mesa aquello que queremos que sea distinto y, por supuesto, ¡que sea para bien!

Algunos, al culminar el año, nos damos cuenta de todo lo que hemos realizado, los deseos cumplidos, y sentimos que estamos listos para lo nuevo y para seguir avanzando; otros, seguimos deseando que ocurra algo con aquello con lo que sentimos que lleva mucho tiempo sin moverse ni un poquito y, otros cuantos, carecemos de claridad frente a lo que quisiéramos que fuese distinto, pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, deseamos que algo cambie.

Esta sintonía se presta para que nos resulte más fácil ubicar el momento en el que estamos con respecto a nuestros deseos, planes, sueños, propósitos y cómo los estamos proyectando. A veces, aunque lo anhelamos, tenemos miedo de que se vuelva realidad, en otras ocasiones no vemos que ya se ha realizado, pues damos todo por sentado sin valorarlo, y esperamos más, y en otras, la falta de claridad puede evitar que nos enfrentemos al cambio, que nos apropiemos de nuestras decisiones, que actuemos y las asumamos. El cambio trae ajustes y movimientos, y estemos conscientes o no, claros o confundidos, ¡se dará inevitablemente!

El cambio implica dejar viejos hábitos, creencias, personas, lugares o acciones que, aunque a veces no nos guste, cuesta soltarlas, por el solo hecho de ser lo conocido. A veces se habla de lo importante que es «estar preparados para el cambio», ¿Qué significa esto? Creo que es una ilusión pensar que vamos a estar 100 % «preparados» para lo nuevo, no obstante, puede ser fundamental en el proceso, reconocer y ser conscientes de nuestros recursos, y de una manera amable, fluir con lo que nos trae el cambio, sea lo esperado después de habernos esforzado por conseguirlo, o aquello que inesperadamente va revelándose en el camino, así no lo hayamos deseado con las doce uvas. En cualquiera de estos escenarios, la perspectiva y el sentimiento presente, se pueden volver nuestros aliados o nuestros enemigos más importantes.

Es por esto que para el próximo año, deseo que, con los brazos abiertos, le demos la bienvenida al cambio y lo vivamos con alegría, serenidad, consciencia y/o aceptación.

FELIZ 2018

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