Comenzamos esta semana con la tercera palabra de esta serie, sugerida por una de mis fieles lectoras y amiga entrañable. Con mucho cariño les comparto las preguntas que la palabra PROPÓSITO me sugiere:
¿Pongo a funcionar la razón y el corazón?
¿Reconozco para qué soy buena/o y voy encontrando la alegría y el contento en ellos?
¿Opto por cultivar hábitos que se conectan con lo que tiene sentido para mi?
¿Procuro darle cabida al error en el camino que he decido tomar?
¿Oigo a otros y filtro aquello que tiene sentido con lo que para mi es esencial?
¿Siento, y cada vez con mayor claridad, cuándo «sí» y cuándo «no»?
¿Imagino el escenario más maravilloso y magnífico al poner mis talentos en acción? ¿A quién beneficio?
¿Temo que al seguir mi propósito me aparte de lo que yo y las personas que me rodean creemos que soy?
¿Omito ―porque los veo― «los peros», «los será que si», «el ni hago el intento», y me arriesgo para ver qué descubro?


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