«LA TUSA» QUE LLEVO O ¿ME LLEVA?

Estos años de mi ejercicio profesional me han dado la oportunidad de acompañar a varias personas durante el proceso de la famosa «tusa» (palabra utilizada en Colombia para referirse al periodo posterior a terminar una relación), y me permite hoy condensar algunos puntos que espero puedan ser de utilidad para los que se encuentren en este momento en el que parece detenerse el tiempo, oscuro y sin mucha salida.

  1. La no resistencia: expresiones como «tengo que estar bien», «es que no quiero sentir esto», «aquí no pasó nada y no le voy a demostrar que me dolió» entre otras, llevan a no poder estar presente con lo que la ruptura genera, que aunque claramente no es algo placentero, darse el permiso de sentir la tristeza, rabia, dolor, es la posibilidad de «drenar» la herida y no cargar más adelante con aquello que no se expresó en el momento que correspondía a lo que se estaba viviendo.
  2. Aceptar la «montaña rusa»: «estoy retrocediendo», «no entiendo, ya había dejado de sentir tristeza», «se supone que esta etapa ya había pasado». Se espera que en este proceso se siga una secuencia lineal, lógica y en orden: negación, tristeza, rabia, aceptación… pero en la realidad, se pasa por estas emociones, sintiendo algún alivio y de repente puede pasar que un episodio, noticia, rumor, canción, etc, despierta nuevamente un sentimiento que creíamos ya superado; usualmente ya se ha hecho un proceso, un recorrido y ha habido algún avance; así que no agregarle desespero o reproche a este momento y volver a «la no resistencia».
  3. Guardar el látigo: los momentos de ruptura ―y dependiendo del tipo de relación vivida― llevan a que algunos saquemos el látigo, que a veces ni siquiera lo tenemos tan empolvado, y nos repitamos cosas como «soy idiota», «cómo fui de…(complete la frase)», «todo fue mi culpa», «hubiera podido…». Si nos quedamos en este estado pasamos del dolor que la pérdida ya trae, al sufrimiento, al reclamo que nos frena y no nos permite asumir la situación.
  4. Abortar misión Hacker: en lo posible, y sé que no es fácil, omitamos Facebook, Instragram, estados de WhatsApp o cualquier otra red social, donde intentamos buscar a la otra persona y saber si le dolió, si ya está en pareja de nuevo, si está feliz, salió de rumba … generalmente esto trae ansiedad y un círculo vicioso que hace más difícil el proceso.
  5. Al César lo que es del César: en todo este camino, con sus ires y venires, mientras que las emociones y los sentimientos rondan, y les vamos dando cabida, podemos ir comprendiendo y asumiendo nuestra parte, nuestra responsabilidad en lo vivido para seguir y retomar con lo aprendido.
  6. Llamar a un amigo: ¿Quiénes son las personas con las que cuento en esta situación? ¿con quién puedo contar? pasar una tusa acompañado por los o el amigo con el que nos sentimos escuchados y apoyados es un recurso muy valioso para sobrellevarla.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑