
Hoy por cosas de la vida no tuve que ir a trabajar. Aprovechando este espacio inusual, en el que incluso el ritmo es diferente del que se suele tener el fin de semana, porque generalmente para este “espacio de descanso” ya tenemos un listado de cosas pendientes por hacer (pagos, citas médicas, mercado y demás actividades que durante la semana o nos da pereza o no alcanzamos), familiares por visitar, cafés con quien tomar o eventos sociales a los cuales asistir, me tomé el tiempo para hacer un florero… lo más probable es que no cumpla con los altos estándares en decoración de interiores, pero me di cuenta de lo reconfortante que es por un momento dedicarse a algo que implique unos tiempos distintos al “corre corre” del día a día con una dosis de disfrute y creatividad.
Estas son las cosas sencillas de la vida que nos llevan a estar con nosotros mismos libres de juicios, “deber ser” o “hay que hacer”, que cortan con la rutina y nos contactan más con el sentir que con el pensar. Quitamos el “automático” y nos abrimos por un momento a la posibilidad de hacer algo que sólo nos exige dejarnos llevar y crear, únicamente por el placer y la alegría de hacerlo, sin más.
Hoy no quisiera pensar que tengo que esperar otro día en que no tenga que ir a trabajar para darle más cabida a estos espacios simples y tan valiosos de la vida.
¿Cuál es tu florero?, ¿Te animas a darte este tiempo?
¡Gracias a este momento!

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