¿Será lo tuyo mejor que lo mío?

balance-1372677_1280«Las comparaciones son odiosas», decía la abuela, y  yo le agregaría que hacen daño y no permiten explorar la autenticidad.

Tal como lo promueve nuestra  cultura «de la competencia», lo que hacemos y creemos ser se va tejiendo en el «es que a él o ella…y a mi no», «yo quiero tener lo de…», «yo quiero hacer lo de y ser mejor que…», posiblemente ligado a la firme convicción de que si alcanzamos lo del otro, llegaremos a ser felices o a estar, al menos, más cerca… y es una tontería pensar que lo del otro es para mí, cuando mi vida es mi vida y tu vida es tu vida. Envidia, rivalidad, sentimientos de inferioridad , falsa superioridad, venganza e incluso odio, se alimentan por estar midiéndose a través de los logros, personalidad, «likes» en Facebook, posición social, profesional, pertenencias o estado civil del otro.

Lo que es más preocupante, y diría que es la tendencia, es que la comparación generalmente la hacemos desde lo que consideramos que nos falta, o valoramos como  «no tan bueno», «malo» o «insuficiente», desde los sueños que vemos imposible para nosotros, pero realizables para los demás. Me pregunto si con mirar al mundo desde esta perspectiva, nos perdemos de explorar lo que somos, de sentirnos en paz con nosotros mismos y responder desde el corazón: ¿Qué es lo que realmente me hace feliz y quiero alcanzar? ¿Quién soy para lograrlo? ¿Qué quiero crear en mi vida? Sin medirse a través de otro, sin verse ni más, ni menos que, sólo verse…

Si tenemos en cuenta algunas de nuestras relaciones, y sin que necesariamente sea una o la única regla, sentimientos de envidia y rivalidad se pueden generar a partir de la relación fraterna; en nuestra infancia, tal vez sentimos que un hermano/a estuvo más cerca afectivamente de mamá,  de papá o de personas con las que crecimos (familiares, amigos, profesores etc.) que hicieron comentarios como: «es que tu hermano/a es más _________ (llena el espacio si a tu mente viene una palabra) que tú». Experiencias como las anteriores van creando maneras de ver a los otros y vernos a nosotros mismos. Estas relaciones fraternas, pueden reproducirse en otras relaciones al ser adultos y reforzar el que nos comparemos con amigos, compañeros de trabajo, conocidos y no tan conocidos, de manera explícita o encubierta.

Si hoy te das cuenta que reiteradamente (porque me atrevería a decir que al menos una vez todos hemos experimentado estos sentimientos) la envidia, la rivalidad o el sentirnos menos, están presentes en tus relaciones actuales, tal vez haya alguna conexión con una historia, situación o creencia que viene del pasado en la que valdría la pena profundizar.

Date la oportunidad de no vivir a la sombra de otros y brillar con tu propia luz e iluminar tu camino, conectándote de manera auténtica con los demás, sintiendo que por el sólo hecho de ser tú mereces____________ (nuevamente llena el espacio con lo que quieras).

 «¿Te han dicho alguna vez que el bambú es más hermoso que el roble, o que el roble es más valioso que el bambú? ¿Piensas que el roble le habría gustado tener un interior vacío como el bambú? ¿Tiene celos el bambú del roble porque es más grande y sus hojas cambian de color en el otoño?   (…) La forma de encontrar quién eres no consiste en que te compares con otros, sino en tratar de ver si estás realizando tu propio potencial de la mejor manera que sabes».  (Osho)   

 

Fuentes inspiradoras:

Brown, B. (2012). Frágil: El poder de la vulnerabilidad. Urano. España.

Otero, O. S. (2016). Viaje a lo profundo del alma. Colombia: Intermedio.

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