¿Qué esconde el orgullo?

handshake-584096_960_720Hay un sentimiento que se camufla como «humildad» y este es el orgullo. Si alguna vez has estado en la posición de «yo no necesito nada», «si esta situación pasa o no pasa, no me importa», podría ser un signo de desprendimiento y de sentirse bien o conforme con lo que está pasando y lo que tienes en tu vida… Sin embargo, a veces estas expresiones están cargadas de orgullo, de una gran dificultad para pedir, para aceptar qué necesito y para recibir de los demás, porque en el fondo sabemos que realmente sí quiero, sí necesito y sí me gustaría… Cuando asumimos esta «falsa humildad», puede que tengamos creencias como «ser bueno es no pedir», «con lo poco que tengo debo estar conforme», «pedir es egoísta», o vivencias en las que haber reconocido que necesitábamos, nos llevaron a sentir rabia, frustración o desilusión, y por tanto, escogemos pensar y creer que es mejor decir «yo no necesito», «yo soy autosuficiente», «yo estoy bien así». Esto último puede hacernos sentir mejores seres humanos que los demás, porque damos y damos y «no necesito» y «yo estoy en lo correcto y los demás no»… pero esto puede ser una fachada.

Es más honesto admitir que sí necesito, que sí puedo pedir y por lo tanto ¡recibir! y así, probablemente permitamos abrirnos a nuevas oportunidades, a vernos «ni más grandes, ni más pequeños que lo demás», a conocernos más, pues podemos identificar y aceptar aquello que realmente es importante para mi en una relación, en una situación…, en mi vida.

El orgullo nos aleja y forma un caparazón que nos aparta de nosotros mismos y de los demás, construyendo relaciones que se pierden del dar y recibir y de la posibilidad de un acercamiento en el que haya equilibrio y en el que se pueda ver al otro tal cual es; incluso, nos impide tomar decisiones en torno a las personas que queremos que nos acompañen en la vida. Si no pides, el otro no va a saber, o perfectamente «se puede hacer el loco», porque en un principio «tu no necesitas». Se trata de pedir desde la fuerza, el merecimiento, desde el amor por mi y por el otro, y no desde la carencia o la victimización. Aprender a recibir hace parte del dar y permite que las relaciones de pareja, amigos y hermanos se establezcan de manera más equilibrada y amorosa.

«Quien toma es humilde. Debe frenarse y renunciar a un poco de su fuerza. Sólo entonces el otro puede darle, no antes. Pero la persona también recibe fuerza, y por ésta, a su vez, da»  Hellinger (2001).

Un comentario sobre “¿Qué esconde el orgullo?

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  1. Muy cierto, Encontrar el justo medio significa que debemos pararnos muchas veces frente al espejo y confrontarnos otras tantas y saber que muchas veces veces nos quedará grande no polichar el orgullo y con orgullo sacarlo a relucir. Otras veces queremos aparentar dulzura delicadeza y nos mostramos sumisos sumisión que se convierte en orgullo por las razones que expones. Muy interesante.

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