Haz lo que quieras, pero si lo haces…

Tal como lo expone  Paul Watzlawcolor-circles-414637_960_720ick «es imposible no comunicar»; ante este axioma, lo que nos queda revisar es el CÓMO nos comunicamos.

En esta oportunidad quiero hablar sobre  una dinámica de comunicación que se da en la vida cotidiana y de la que, a veces, no somos conscientes: LOS MENSAJES DOBLES. Estos se caracterizan por  transmitir pedidos  contradictorios y ambiguos,  que  nos dejan sin salida, puesto que cualquier respuesta o reacción va a ser insuficiente o errónea para el emisor del mensaje. 

El mensaje doble puede ser comunicado a nivel verbal:

  • «Deberías ser más espontáneo» (si lo eres, ya no lo serás porque yo te lo dije, y si no haces algo al respecto, no estás tomando en cuenta lo que te estoy diciendo).
  •  «Tu eres libre de hacer lo que quieras, tu verás» (si decides irte voy a estar molesta/o, si te quedas voy a estar molesta/o porque no fue iniciativa tuya).
  • «Nunca estás en casa, pero no me dejas en paz y me asfixias» (reclama por qué no está, pero cuando está,  lo rechazo).  
  • «No hagas esto o te castigaré» (si lo hace o no, el castigo está presente).  

También, puede ser comunicado desde el lenguaje verbal y no verbal:

  • «No hay problema» (mientras que levanta los ojos, cruza los brazos y la dirección de su cuerpo está apuntando a otro lado distinto de su interlocutor).
  • «No estoy molesto/a» (su cara está roja, el tono de voz es fuerte, mueve alguno de los pies de manera constante y tiene los puños cerrados). 
  • «No me afecta» (cabeza baja, párpados caídos, espalda inclinada hacia adelante).  
  • «Si, estoy de acuerdo» (mientras que su cabeza se mueve de lado a lado indicando «no»).

Los anteriores son algunos ejemplos de los mensajes que podemos encontrar en nuestro día a día, bien sea porque los recibimos o porque los enviamos; lo importante es  que, si se repiten con frecuencia en nuestras relaciones significativas, valdría la pena detenerse un momento y reflexionar sobre ello, pues podemos estar en una relación en la que nos sentimos atrapados y no sabemos cómo actuar, ya que  se vuelve muy difícil interpretar o comprender lo que el otro quiere expresar. Este tipo de comunicación puede encubrir (de manera consciente o inconsciente) una intención de control sobre el otro.

A continuación comparto algunos puntos  que pueden ayudarte a identificar cuándo el uso de los mensajes dobles provoca una  comunicación insana y nociva que afecta la relación:

  • Con frecuencia  experimentas una sensación de confusión e intranquilidad, pues no hay claridad en lo que la persona comunica.
  • Sientes que no sabes a qué atenerte con esta persona, y esto genera una sensación de desconfianza.
  • No se habla de lo que pasa en la comunicación, hay silencio, y esto la mantiene sin cambios.
  • Te puedes sentir «inapropiado», que haces las cosas mal, pues hagas lo que hagas no va a ser suficiente para esa persona y tu destino será fracasar. Esto puede generar sentimientos de inseguridad y baja autoestima.
  • Para defenderte, envías mensajes pasivo-agresivos, que evitan la confrontación.

Si sientes que en alguna de tus relaciones estás envuelto en lo anterior, la vía más efectiva para romper con esta forma de comunicarse es hacer evidente, expresar y manifestarle al otro lo  que estás percibiendo en  la manera en que se están comunicando; hacer visible la contradicción y la confusión. Aunque para ti puede ser un desafío y un esfuerzo dar un paso distinto en la relación, porque conlleva a confrontar al otro o bien, porque de alguna manera ya te has acostumbrado a ello,  en la medida en que busques una mayor claridad y coherencia en tu comunicación, tus relaciones se construirán de una manera más sana y enriquecedora para los involucrados, incluso si llega a significar  el distanciamiento.

¿Hay alguien con el que creas debes tener esta conversación?…

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